En un hito sin precedentes, el Comité Académico de los Economistas Empáticos, constituido en el VIP de la Facultad de Economía y Negocios, ha descendido de su penthouse intelectual a esparcir su inteligencia.
[El público aplaude tímidamente mientras suben al escenario los 5 enanitos de la economía. Eran más conocidos como los little people. Algunos influencers empiezan a grabar]
Estimados (dice el primer little people)
Hoy cada uno de nosotros les compartiremos un hallazgo de nuestro paper “Las 5 maravillas de la reinvención de los pordioseros desregulados”.
Hallazgo 1: La maravilla de los costos fijos
La infraestructura de un mendigo promedio es liviana: cartones, bolsas y harapos. La oportunidad es subarrendar una esquina de su cartón en Airbnb como una “experiencia inmersiva de turismo de indigencia”. A los europeos les fascina el sufrimiento autóctono latinoamericano.
[El público asiente. Se escuchan murmullos. Una política famosa se seca una lágrima con su pañuelo de seda Hermès. Los directores de ONGs anotan en sus libretas Moleskine: “Mendigo Emprendedor, mendigo ganador”. El aplauso de los académicos es pulcro y rítmico]
Hallazgo 2: La maravilla de la ubicación
Un error común del mendigo arquetípico es su inmovilismo. El individuo (de ahora en adelante, “el pedigüeño”) podría moverse a epicentros de alto tránsito y a semáforos del barrio alto en hora punta. Si quiere cosechar, vaya al location donde el PIB circule.
[El público jadea. Los economistas en la 3era fila se sueltan el nudo de sus corbatas.
Los diputados de la primera fila gritan: pedigüeños al poder!!!
Los auspiciadores se sacan sus zapatos y empiezan a aplaudir con estos.
Algunos gerentes de la última fila comienzan a aullar]
Hallazgo 3: la maravilla del estilo
Hemos observado una selección poco apropiada de la ropa de algunos mendigos postmodernos. La maravilla es convertir su vestimenta en una instalación artística. Vestir la mugre como un abrigo Chanel. Cuando el pedigüeño tiene estilo, la frase (aquí el little people imposta la voz) “una moneita”, se escucha como “ronda semilla de supervivencia”, “Tengo frío” = “terapia térmica” y “tengo hambre” = “ayuno intermitente”. Abrazace la escasez con glamour.
[El público entra en histeria. Los políticos babean sobre sus camisas italianas hechas a mano en Nápoles. Las actrices arrojan sus joyas al escenario en ofrenda. Un grupo de gerentes de responsabilidad social comienza a morder el tapizado de las sillas. Un rugido gutural emerge desde el medio del salón donde están los científicos]
Hallazgo: 4 La maravilla del infante
Un menor desnutrido sucio y escuálido apalanca la culpa de la gente. Si no ha procreado, consiga un leasing. Si es mujer muestre media teta. Moco colgante, moco instagrameable, moco rentable.
[El público experimenta un trance. Los hombre golpean su cabeza contra el suelo. Algunas mujeres intentan imitar el consejo de “mostrar media teta”. Los gritos superaban la barrera del sonido. Ya no había individuos, era una masa de perfume caro y sudor que empezaba a aproximarse al escenario]
Hallazgo 5: la maravilla de la tecnología
La clase media ya casi no usa efectivo. La limosna tiene que digitalizarse. Tatúese un código QR en la frente o péguelo en su cartón meado. Acepte cripto y Apple Pay. La limosna tiene que estar en la nube y usar blockchain! Es imperativo que el pedigüeñus economicus comprenda que, in this economy, el estrés es el motor de la productividad.
[El público vive un estallido social. La barrera de contención del escenario cede.
Cientos de políticos y celebridades se abalanzan sobre los 5 little people y los levantan como héroes. Los directores de ONGs despedazan el proyector, se comen los cables de plástico y cobre. Mientras de fondo, el PowerPoint sigue pasando una diapo que dice “Las 5 maravillas de la reinvención de los pordioseros desregulados”]
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Gregorio Salaya